PIMIENTOS DULCES RELLENOS

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Unos pimientos pequeños, agua para escaldarlos y un relleno sencillo pero sabroso: es todo lo que necesitas para este aperitivo, que adapta un plato clásico a las temperaturas estivales

No sé quiénes fueron las primeras personas que rellenaron pimientos, pero deberíamos estarles agradecidos por la ocurrencia. Es verdad que, con su forma hueca y la entereza que demuestran en la cocción, tampoco había que ser un lince para empezar a meter cosas dentro de la hortaliza, pero alguien tuvo que iniciar la tradición. Con los platazos que ha dado esta práctica en las cocinas más diversas -desde los chiles en nogada mexicanos hasta la yemistá griega, pasando por las bajoques farcides de la Comunidad Valencia o los clásicos pimientos rellenos de bacalao o de carne-, merece reconocimiento.

A pesar de ser un producto típico del verano, la mayoría de las recetas en las que se embuten pimientos son calientes. Y, sinceramente, bastante trabajosas: hay que cocinar el relleno, meterlo en la verdura; hornearla o rebozarla y freírla, a veces currarte una salsa… nada que puedas preparar en un pispás un día de calor en el que no tienes el ñoqui como para pasar horas frente a los fogones.

Por suerte, nada en los pimientos impide tomarlos fríos, y existen fórmulas más sencillas para disfrutarlos llenos de mezclas deliciosas. La que propongo hoy está inspirada en los peperoncini ripieni italianos, y no requiere más calor que el de una cazuela con agua hirviendo en la que escaldarlos un par de minutos para que se ablanden, pierdan fuerza y resulten más digeribles. En cuanto a los dos rellenos, su exigencia no va más allá de mezclar ingredientes en un bol. Vamos, que están pensados para zánganos veraniegos como yo.

Los pimientos que he usado se suelen vender como “dulces”. Son pequeños, amables, de tres colores -amarillo, naranja y rojo- y han aparecido hace relativamente poco en las fruterías y supermercados que frecuento. Si no los encuentras, puedes usar sin problema unos de Padrón grandecillos o cualquier otro tipo que no sea demasiado grande. Como plan C, vale tirar de piquillos embotados.

Dificultad

Si sabes poner a hervir agua, puedes.

Ingredientes

Para 4 personas

  • 16 pimientos dulces pequeños
  • Un par de ramas de estragón, perejil o cebollino
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal

Relleno de queso fresco

  • 150 g de ricota, requesón o mató
  • 2 cucharadas de nueces picadas (o de cualquier otro fruto seco)
  • 5 tomates secos
  • 1/2 limón
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharadas de nata líquida (si se usa requesón o mató)
  • Sal
  • Pimienta negra recién molida

Relleno de bonito

  • 150 g de bonito
  • 4 anchoas
  • 1/6 de cebolleta (2 cucharadas de cebolleta picada)
  • 1 cucharada de alcaparras
  • Mayonesa

Preparación

  1. Poner agua a hervir en una cazuela con una cucharada de sal y preparar un bol con agua con hielo.
  2. Quitarles el tallo y las pepitas a los pimientos con cuidado para no romperlos.
  3. Escaldarlos en el agua hirviendo dos o tres minutos, hasta que se ablanden ligeramente. Pasarlos al bol con agua helada, dejar que se enfríen, escurrirlos y dejarlos sobre un plato con papel de cocina.
  4. Mezclar en un bol la ricota, las nueces picadas, los tomates secos picados, la ralladura del limón, un chorrito de aceite, sal y pimienta. Si se usa requesón o mató, añadir dos cucharadas de nata para que quede más cremoso.
  5. Picar finas la cebolleta y las anchoas y juntarlas en otro bol con el bonito desmigado y las alcaparras. Ir añadiendo mayonesa y mezclando hasta que quede una pasta densa pero cremosa.
  6. Con ayuda de una cucharilla pequeña o una manga pastelera, rellenar la mitad de los pimientos con una mezcla, y la otra mitad con la otra. Es posible que sobren rellenos: guardarlos para tomar con una tostada.
  7. Servir los pimientos con un chorrito de aceite de oliva, escamas de sal y estragón, perejil o cebollino picado por encima.

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