LA CRUELDAD DE UNA GUERRA CIVIL – Mª Vicenta Pérez

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Investigación: María Vicenta Pérez Salvador

El sufrimiento es universal, no conoce de ideologías ni de credos. Y porque no es lo mismo hablar de miles de muertos, que de un muerto en particular, os hablaré de un muerto y de una familia. Una familia destrozada entre miles de ellas, de un bando o de otro. ¡Que de sueños truncados!

Julián Alonso García, nació en Faura el 1/09/1917. En Pozoblanco, en el bando republicano, coincidió con otro vecino de Faura, Enrique, y allí se hicieron amigos de Vicente Rodrigo, natural de Castellar, eran tres jóvenes compartiendo las duras condiciones de una guerra y una ideología común. Su deseo: pasar al bando nacional. Enrique lo consiguió. A partir de ese momento fueron vigilados sus pasos y la denuncia de dos vecinos de Quart, como fascista que tenía el propósito de pasarse al frente nacional, precipitó los acontecimientos. Dio orden el Capitán de que fuera fusilado y el cabo José Trillol, se ofreció voluntariamente a fusilar al citado Alonso, y a ese efecto a unos seis pasos de distancia del lugar que ocupaba, le disparó por la espalda matándolo; fue enterrado en aquel mismo sitio a unos pasos de la trinchera. Falleció en Alcaracejos el 19/03/1938.

Era hijo único, tenía 20 años y estaba prometido en matrimonio con Rosita Ribelles Queralt, natural y vecina de Quart. Rosita se enteró de su fallecimiento por una carta que recibió desde el frente, remitida por los dos convecinos antes aludidos, en la que se burlaban por haber sido asesinado su novio al intentar pasarse a las filas de “los canallas fascistas” y que se buscase otro. Profesó el 2/07/1947 en la Orden de los Siervos de María.

Si los vencedores quedaron marcados, a los vencidos les quedaba además el largo camino de la represión o del exilio.

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