LA ANDANA Y FUMIGACIÓN DE LOS NARANJOS

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Investigación: María Vicenta Pérez Salvador

Ese lugar polvoriento, de luz tenue, donde el paso de los años ha acumulado sillas desvencijadas y baúles, documentos amarillentos con la tinta desvaída casi imposibles de descifrar, coches de hojalata de tres ruedas ¿Dónde estará la cuarta? Vestigios de cañizos para la cría de gusanos, un cántaro con un asa, aquel lebrillo con grapas, vidas que han dejado su huella, vidas que han dejado un legado, vidas que merecen un respeto, un recuerdo, el mejor archivo de la historia de un pueblo, la historia de Benifairó de les Valls.

Conozcamos algunos de esos pequeños tesoros que la amabilidad de sus propietarios nos ha permitido mostrar.

El cañizo para la cría de gusanos de seda en perfecto estado de conservación, utilizado por su último propietario para secar las cebollas.

LOS PALOS O PÉRTIGAS QUE FORMABAN PARTE DEL EQUIPO DE FUMIGACIÓN

Eran generalmente de madera de pino o de otra especie vegetal que reúna las condiciones de ser ligera y resistente; por estas condiciones eran muy apreciados los tallos de pitera bien secos. Solían tener unos 4,50 metros de largo sin llegar a los 6 metros por resultar demasiado pesado y difícil su manejo. Su objeto es ayudar a colocar las lonas sobre los árboles que se hayan de fumigar. Su extremidad superior debe ser mas delgada y bien redondeada para no perforar la lona y la inferior afilada para que se clave en el suelo y no resbale.

Estas imágenes nos muestran paso a paso como se toldaban los árboles.

Y finalmente este pergamino, escrito en latín, recortado para encuadernar otro libro, irremisiblemente dañado por carecer de encabezamiento por estar cortado, así como los márgenes,del que gracias a D. Pablo Pérez García podemos conocer algo de su contenido.

“”El pergamino está claramente fechado el 17 de septiembre de 1.599 por el notario Juan Jerónimo de la Cambra. La “operación” (se trate de lo que se trate: en la clausura del documento se habla de un beneficio o dotación eclesiástica) la “requiere y humildemente suplica” Feliciano de Figueroa, obispo de Segorbe, y lo que sea que pide, desde luego, se le concede y así se firma, tal y como confirman los testigos del documento, uno de los cuales es Miguel Martínez, doctor en ambos derechos y canónigo”

Las imágenes del trabajo de toldar proceden de la publicación «instrumentos que deben observarse en los trabajos de fumigación con el ácido cianhídrico» 5º edición – año 1934

 

 

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