Así se cocina la torrija perfecta

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Un bocado dulce, tierno, jugoso, lácteo pero que no llegue a deshacerse por exceso de empapado. Esta es la sensación que debe dejarnos en boca una buena torrija.

Aunque es originaria de España, la torrija ha viajado por todo el mundo. En Francia la llaman pain perdu, en Norteamérica french toast, en el Sur de América es la torreja… Hay cientos de versiones, infinitas opciones para jugar en la elaboración y que cada uno le aporte su toque especial. Desde Mamá Framboise (Madrid) proponemos la receta de torrija clásica a la que hemos incorporado una pequeña influencia latinoamericana. En todos nuestros postres tratamos de salirnos un poco de lo común pero sin caer en estridencias.

El primer paso es llevar a ebullición el líquido de empapado que, en esta ocasión, está basado en el postre latino Tres Leches, que ellos elaboran con bizcocho genovés y merengue y que, como su nombre indica, lleva tres tipos de lácteo. Nosotros usamos nata de vaca, leche entera y leche condensada. Añadimos un toque de brandy para aromatizar y vainilla Bourbon -hay que abrir la vaina y rasparla para potenciar su sabor-. Lo tendremos en la cazuela a fuego medio alto hasta que pegue un hervor.

Para la base recurrimos a un brioche con una miga formulada ad hoc para poder hacer este tipo de plato, que empape bien el líquido. El brioche se puede sustituir por un pan del día anterior, un pan de molde o el que guste más en casa… Hay que tener en cuenta que este, como tantos otros postres clásicos, surge de esa maravillosa cocina de aprovechamiento. Realmente vale cualquier base de pan que nos permita tener tajadas gorditas, eso sí, con una miga que absorba bien.

Para seguir con la receta y su preparación, pinchar aquí

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