SAN PASCUAL SALVÓ A UN NIÑO DEL MOLINO DE QUARTELL

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Foto del Molino de Quartell con Jesús Peñarrocha

J.V.M.-Quartell.

A finales del siglo XVII, san Pascual Bailón salvó la vida de un niño de Quartell, que se había caído al canal del molino, saliendo ileso por su intervención. Así lo refiere el investigador Jesús Peñarrocha Altabella, en un informe-dossier que ha elaborado, recientemente.  Con ello, enriquece la hagiografía del municipio durante el siglo XVII.

 

 —El milagro atribuido a san Pascual–

Catalina Altabella, casada con Pedro Oliver el año 1665, tuvo un niño que, a la edad de seis años cayó en la acequia del molino. Otro niño mayor que lo vio dio grandes voces a la madre, quien, sobresaltada, invocó la intervención de san Pascual Bailón. Un labrador que acudió, Miguel Gallart, vio al niño vivo en el agua, y sacándolo de allí lo entregó su madre salvo y sin lesión alguna. Todos quedaron admirados, sin comprender cómo el niño sobrevivió, sin ahogarse ni haberse hecho pedazos al pasar por el rodezno del molino. Preguntado el niño sobre cómo se había librado de tanto peligro, dijo que vio a un fraile que, tomándole de la mano y sacándolo del agua, lo bendijo y desapareció. El niño se llamaba Pascual Oliver Altabella, y el investigador Jesús Peñarocha refiere el episodio basándose en un libro de fray Pascual Salmerón, datado en el año 1785, que relata la vida de san Pascual.

—Efemérides del siglo XVII–
El siglo XVII contiene diversos episodios que conforman el municipio. El año 1609 se produjo la expulsión de los moriscos, lo que provocó una grave crisis económica y el despoblamiento de Quartell. El año 1610 se otorgó la carta puebla y el pueblo volvió a habitarse. En 1669 se terminó el actual templo parroquial. En este contexto de profundos cambios sociales , en un ambiente de renovada religiosidad, es significativa  la aparición de prodigios, como el referido por Jesús Peñarrocha, en un tiempo en que solía solicitar la intervención de los santos para asegurar la descendencia de los matrimonios y otros prodigios, curativos de enfermedades, etcétera.  Así, la memoria arcaica se enriquece con los relatos que definen la mentalidad de la época y un ambiente rural seguidor del devocionario, en este caso, de san Pascual Bailón, cuya festividad se celebra el próximo 17 de mayo.

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