Las organizaciones que se manifestarán el próximo 26 de mayo reclaman a las administraciones competentes una hoja de ruta para el mundo rural

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Exigen implicación y pasar de las palabras vacías a hechos reales y contrastados 

València, 10 de mayo de 2018. Las principales organizaciones vinculadas al ámbito rural de la Comunitat Valenciana que se manifestarán el próximo 26 de mayo y recorrerán las calles de València para denunciar la discriminación que sufre el mundo rural, reclaman a las administraciones competentes una hoja de ruta para los sectores que representan.

Las entidades que representan a agricultores, ganaderos, cazadores, cooperativas o silvicultores, entre otros, solicitan cambios normativos que faciliten el control cinegético, la puesta en marcha de mecanismos de control para compensar las pérdidas que sufren los agricultores y medidas concretas para luchar contra el despoblamiento de las zonas rurales y la continua desaparición de puestos de trabajo en el sector primario.

También piden que tradiciones tan arraigadas como els bous al carrer o el tir i arrosegament dejen de ser desprestigiadas y criminalizadas sistemáticamente, cuando en realidad no solo son una manifestación cultural que sustenta las fiestas de nuestros pueblos, con casi 10.000 festejos anuales por toda la Comunitat Valenciana, sino una fuente de ingresos y de creación de puestos de trabajo, ya que tienen un impacto económico anual de 184 millones de euros.

Los manifestantes reclaman a las administraciones central, autonómica y europea, respeto y altura de miras en las políticas agrarias comunitarias, al considerar que han sido totalmente injustas para la agricultura mediterránea, debido a una mala planificación política y a la falta de comunicación con el sector. Ante esta situación, exigen implicación y pasar de las palabras vacías a los hechos reales y contrastados.

Las principales organizaciones vinculadas al ámbito rural de la Comunitat Valenciana consideran necesario un cambio de rumbo en las actuales directrices políticas basadas en los prejuicios, la desconfianza hacia el mundo rural, la presión burocrática y el desconocimiento de elementos clave de esa realidad compleja sobre la que legislan, dejando escapar proyectos económicos que se trasladan a otras Comunidades Autónomas mucho más sensibilizadas con el mundo rural.

Para ellos, es inaceptable la enorme controversia que existe en las actividades que desarrollan. Nadie puede dudar sobre nuestro compromiso en la defensa del medio ambiente. El campo y los montes son nuestra herramienta de trabajo y nuestra forma de entender la vida, así que somos los primeros interesados en mantenerlos en perfectas condiciones y no podemos entender la criminalización hacia parte de nuestro sector.

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