NOBLEZA Y PODER EN EL ÁREA DE LES VALLS – David Gómez

0
945

David Gómez-de Mora – Investigador

El control de la aristocracia sobre lo que hoy es el entorno limítrofe de las provincias de Castelló y València, ha sido una cuestión que prácticamente hasta la llegada del siglo XIX tuvo notable repercusión para la gran mayoría de los pobladores que habitaron esta zona.

No olvidemos que nos encontramos en una franja de espacio, que ya desde tiempos que nos remontan al Medievo, estuvo habitada por múltiples alquerías musulmanas, que tras el proceso de conquista del Jaume I, quedaron en muchos casos prácticamente inalteradas, hasta el punto de que siguieron manteniéndose, tanto ellas como los mismos inquilinos que residían dentro de las mismas.

Este tipo de estrategia permitió que por un lado el área no se despoblara, y por lo tanto, se pudiera seguir sacando rédito económico del lugar, no obstante, aquí entra en juego un segundo factor, posiblemente más interesante para las familias que integran la nobleza valenciana, y que viene a ser el de poseer su absoluto control y gestión productiva.

Aprovechando que la inmensa mayoría de algunos de esos lugares se hallan poblados por antiguos musulmanes, que con el transcurso del tiempo han ido cristianizándose, y que además no pueden proyectarse sociológicamente, ya que su modo de vida se reduce al trabajo de las tierras agrícolas, la nobleza obviamente ve un claro elemento a su favor, puesto que la concesión de señoríos reales, que con el paso del tiempo irán transformándose en títulos, les servirá para adquirir un reconocimiento y control del lugar.

Esa tierra, que desde la Edad Media es más vista como una oportunidad para extraer ganancias, que como un lugar en el que habitar (pues recordemos que normalmente los miembros de dichos linajes, a pesar de poseer una casona señorial o un palacete en cada uno de esos enclaves, solía visitarlo de modo esporádico, en lugar de vivir de modo permanente), acabará convirtiéndose en un espacio codiciado, que con el transcurso de los siglos irá pasando a manos de diferentes familias con las que se celebrarán enlaces matrimoniales, donde evidentemente premiará la posesión de esta serie de títulos.

En el entorno de les Valls jugarán un papel muy importante cinco de ellos, y de los que como veremos, con el paso del tiempo irán entremezclándose matrimonialmente, consiguiendo así forjar un parentesco común, que se consolidará prácticamente hasta los tiempos de la desamortización (fase de ruptura y decaída de esa nobleza que todavía seguía llevando un modelo de producción feudal). Este ataque a la nobleza, permitirá a su vez una nueva oportunidad a los pobladores de muchos de esos lugares: la nueva burguesía agraria.

Y es que algunas familias locales, poseían propiedades y tierras, que gracias al comercio y venta de productos del campo, comenzaron a reportarles grandes beneficios, que acabaron consolidándolos como terratenientes de la zona. Aquellas nuevas clases emergentes, y que cobraron un enorme protagonismo especialmente a partir de la segunda mitad del siglo XIX, sustituyeron el vacío dejado por el antiguo modelo de producción señorial.

Algunos de ellos seguirán conservando y acaudalando un patrimonio agrario, que les ayudará a consolidarse entre las familias más poderosas del entorno. Esa manifestación de poder irá fosilizándose en las generaciones posteriores, hasta el punto de exhibirse mediante la construcción de viviendas espectaculares.

Como vemos, es ahora el burgués quien demostrará de cara al exterior las capacidades económicas que posee, y que casualmente coinciden con un movimiento artístico emergente en buena parte de Europa, el modernismo. Este estilo novedoso, que acabará siendo casi un icono que representará la nueva sociedad que ha florecido económicamente en cuestión de una o dos generaciones, se extenderá por todos los rincones de esta área.

Afortunadamente, a día de hoy, todavía vemos su huella en los diferentes municipios de les Valls. Sería prácticamente imposible pasear por algunas de las calles de Quart de les Valls, Quartell, Benifairó, Benavites o Faura, sin que nos llame la atención algunas de estas viviendas, que comenzaron a alzarse a finales del siglo XIX y que siguieron haciéndolo hasta las primeras décadas del siglo XX.

Obviamente, la influencia que ejercieron las ciudades de Castelló de la Plana o la propia València, fue crucial para entender ese movimiento que identificaba a las nuevas familias acaudaladas, aunque ello sí, adaptándolo al entorno, de ahí que la mayoría de viviendas de ese período que apreciamos en esta zona, son propias de un modernismo más modesto, en donde obviamente no trabajan los grandes arquitectos de las ciudades, y por lo tanto no se juega con el mismo detalle y pompa que las edificaciones que podemos observar en la capital del Turia, o ya en su extremo, en la ciudad de Barcelona, culmen de este estilo.

foto-2-conde
Principales linajes que controlaban el área geográfica de les Valls (sigpac).

Efectuado este breve repaso, centrémonos en la sociedad primaria a la que nos referíamos al principio de este escrito: el de esas antiguas alquerías musulmanas, que han establecido un proceso de cristianización de sus habitantes, y que con el paso de los siglos fueron siendo habitadas por cristianos viejos que se mezclaron con la población.

 Sobre ellas, veremos como aparecen los nombres de las varias familias que comprenderían el elenco de grandes aristócratas que controlan el área de les Valls. Siendo durante los siglos XVII y XVIII, justo cuando varios enlaces propician la convergencia de diferentes familias, que ya de por sí atesoraban un poder destacado, y que de esta forma pasan a confluir en linajes concretos.

Específicamente quisiéramos remitirnos al enlace entre don Juan Vives de Cañamás y su esposa doña Eugenia de Villarrassa i Mercader. Recordemos que los Vives de Cañamás desde la Edad Media controlaban la Baronía de Benifairó, pues el antepasado del dicho Juan, don Francisco Vives de Cañamás, ya figura como Señor de la misma. Un personaje de notable renombre, si tenemos en cuenta que casó con María Boil (Señora de Bétera y Massamagrell), heredando su hijo Berenguer Vives de Cañamás i Boil dichos títulos. Será por línea recta de varón, y a lo largo de diferentes generaciones, cuando la baronía llegará hasta los personajes referidos.

Cabe decir que el origen de esta familia se encuentra en don Bernardo Vives de Cañamás, el cual se dice que sirvió en la conquista de València al rey Jaime I, y que debido a sus excelentes actuaciones, su descendencia acabó siendo reconocida con dicho título.

Lo cierto es que los Vives de Cañamás sabían cómo debían de seguir proyectándose, de ahí que la mencionada doña Eugenia no era hija de un matrimonio normal y corriente, sino que hermana del Conde de Faura, don Rodrigo Villarrassa i Mercader. Éste al no dejar sucesión su título pasa a su hermana, y por consiguiente a la descendencia de los Vives de Cañamás, una situación clave, para entender que tanto el condado como la baronía se encontrarán ahora controlados por un mismo miembro.

La familia Villarrassa venía poseyendo desde hacía mucho tiempo atrás, lo que en su momento era el Señorío de Faura, y que luego acabó convirtiéndose en título nobiliario. De igual modo los Mercader fueron otra de las familias de la aristocracia valenciana, que debido a su ayuda prestada en tiempos de guerras, acabó mejorando su estatus social.

Será finalmente el biznieto de los primeros Vives de Cañamás que poseían la doble titulación, quien establecerá un enlace estratégico con su prima doña Josefa Ferrer, quien descendía del resto de familias que ya desde tiempos históricos tenían el control del territorio sobrante que quedaba en la zona de les Valls. No olvidemos como los Ferrer empezaron siendo los primeros propietarios del Marquesado de Benavites, y que luego recaerá sobre la familia Bilves. De idéntica forma será importantísimo el papel de los Ferrer-de Próxita, quienes ostentaban el título de Conde de Almenara y la Baronía de Quart, además de otros tantos que con el transcurso del tiempo engrandecieron la leyenda de estos linajes.

Los sucesivos enlaces entre miembros de estas familias, reforzaron más si cabenunos lazos sanguíneos, que resultaron vitales, y casi necesarios para el control y gestión señorial de este territorio. Tanto es así que en más de una ocasión veremos situaciones de parentesco muy cercano, entre los Vives de Cañamás, los Ferrer o los Próxita. Tres familias que casi sin ningún lugar a dudas, pasaron a convertirse en las más destacadas de la aristocracia del entorno de Morvedre.

foto-1-conde

Deixar una resposta: